Repoblar después de la expulsión de los moriscos

Muchos mallorquines se instalaron en pueblos del interior de Alicante

La Vall d'Ebo, la Vall de Gallinera o L'Orxa son algunos ejemplos

Aficionados a la genealogía: en algunos lugares aún se conservan esos apellidos 

Un fragmento del libro Emigrar a Argelia, los pied noir valencianos

    Después de la expulsión de los moriscos, además de la repoblación de Orba, otros muchos lugares necesitaban gente para recuperar su economía y, también, la del señor del lugar. Se necesitaban atractivos para rellenar el hueco dejado por los expulsados.

    La repoblación vivida como consecuencia de la expulsión de los moriscos propició que al instalarse los nuevos pobladores se vincularan en muchos casos el apellido con el pueblo. Como consecuencia, en repetidas ocasiones, cuando se investiga una genealogía, los apellidos indican el origen aproximado o incluso el pueblo de un individuo, situación que se acentúa si el apellido en cuestión está arraigado a una zona determinada. La relación a menudo se establece a partir de las cartas pueblas elaboradas desde 1609, protagonizadas en su mayoría por mallorquines, y se manifiesta también en el censo de población de 1646.

La Vall de Gallinera des del mirador del Xap

    Un ejemplo, escondido entre montañas, es la Vall de Gallinera, municipio que en la actualidad está formado por Benissili, Alpatró, Llombai, La Carroja, Benifaia, Benissivà, Benialí y Benirrama, junto a los desaparecidos La Solana, Alcúdia y Benimarsoc que permanecieron en el siglo XVII. En la carta puebla del 10 de junio de 1611, concedida por el duque de Gandia, aparecen los siguientes repobladores mallorquines: Antoni Alemany, Antoni Arbona, Antoni Ballester, Joan Ballester, Joan Barceló, Pere Bononat, Mateu Busquets, Nicolau Camallonga, Jaume Cardell, Salvador Cerdà, Gabriel Cortés mayor, Gabriel Cortés menor, Jordi Cortés, Antoni Dolç, Miquel Dolç, Pere Domènec, Rafel Espasa, Sebastià Estarelles, Jaume Fiol, Bartomeu Font, Arnau Gaià, Guillem Gallur, Bartomeu Garica, Gabriel Garriga, Joan Guerau, Jaume Guerola, Joan Jaume, Bernat Joan, Rafel Jover, Francesc Maiol, Joan Maiol, Miquel Mas, Rafel Mesquida, Guillem Montaner, Jaume Oliver, Joan Hostalnou, Antoni Palau, Pere Palau, Guillem Palmer, Antoni Pellisser, Miquel Pellisser, Damià Peres, Antoni Perpinyà, Pere Picornell, Joan Pieres, Antoni Porcell, Rafel Prohoms, Mateu Quintana, Joan Ramis, Jeroni Ribot, Joan Roig, Frederic Rombau, Pau Rombau, Antoni Sastre, Miquel Sastre, Bernat Seguí, Joan Seguí major, Joan Seguí menor, Josep Seguí, Miquel Seguí, Pere Seguí major, Pere Seguí menor, Pere Serra, Pere Simó, Sebastià Socies, Gabriel Torrents, Miquel Torrents, Pau Torres, Sebastià Torres, Antoni Triai, Llucià Verger, Gabriel Vicenç, Pere Vicenç y Pere Vicenç.

    Otro pueblo que cuenta con una alta presencia de mallorquines en 1646 es L’Orxa, con apellidos como Bonet, Nadal, Pocoví o Puig.

    En poblaciones como Benigembla, Orba, El Verger, Benidoleig, Gata o Xaló los habitantes de las Islas Baleares van en aumento con el paso del tiempo. En el caso de Xaló más de la mitad de su población procedía del mismo pueblo mallorquín, Santa Margalida. Con mucha probabilidad la presencia de los primeros vecinos sirvió de reclamo para atraer a más gente del mismo pueblo, tanto a familiares como a amigos. Este proceso, conocido como efecto llamada, se repetirá en otras épocas, como se comprobará al tratar la emigración a Argelia.

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